Conservación y ética del medioambiente
Pedro Rafael Ortiz S.
Sacerdote Diocesano
...Y vió Dios que todo era bueno y amaneció; y nosotros tenemos la grave responsabilidad de conservarnos.
En Puerto Rico existe lo que se llama el Fideicomiso de Conservación. Es importante - entonces, observar esta institución porque conservar la creación es el fundamento de nuestra vocación humano-cristiana. El Fideicomiso es una institución privada sin fines de lucro que tiene como misión proteger y enaltecer los recursos y bellezas naturales del país. Lleva a cabo su misión mediante la adquisición y donación de áreas naturales y la constitución de servidumbres de conservación. Además, tiene organizados programas educativos enfocados a crear conciencia y fomentar acción que correspondan a la necesidad de proteger y conservar áreas naturales”. Pero dicha institución está pasando por situaciones muy críticas en estos momentos. Aires de denuncias sobre acciones anti-éticas están azotando la casa de la conservación. Hasta el momento, tal parece que no hay manera de desenredar la madeja de irregularidades en una institución tan necesaria para el país.
Además, en una carta que escribe el teólogo, y Profesor Samuel Silva Gotay de la Universidad de Puerto Rico, alerta al país sobre: la grave situación del Fideicomiso de Conservación de Puerto Rico, que pone en peligro las tierras salvaguardadas como patrimonio nacional. (.) La presencia del agente de la inteligencia militar; el ex-senador Mack Mattingly, quien es miembro de la junta de directores de una importante fábrica de armamentos de guerra que vende millones a E.U. para su uso en Irak, y que ha sido enviado al Fideicomiso por el Secretario del Interior del gobierno del Presidente Bush; pone en peligro las tierras rescatadas por Puerto Rico y las de Roosevelt Roads y Vieques devueltas a la isla para ser administradas por el Fideicomiso. Por la trayectoria militar de esta persona, sus intereses, sus actitudes militares y políticas contrarias a la conservación de la naturaleza y la convivencia internacional, queda claro que pone en peligro nuestras tierras.
Así encontramos una aguda crisis ética y moral en el proceso de dirección y convivencia que marcan el estilo de vida en instituciones fundamentales para nuestro país. En medio de la complicada situación que nos ocupa, da la impresión que estamos viviendo a la intemperie, sin suelo nutricio. Es que en gran medida la crisis de los valores que continuamente denunciamos en nuestra sociedad, viene a ser un derivado inevitable de experiencias como ésta. Cada las cosas se complican más, porque en la época actual nos asiste un cierto oscurecimiento de las áreas más significativas de la vida. Y cuando esos ejes, que son la sociedad, el ser humano y Dios sufren oscurecimiento, es normal que aparezca la crisis ética y moral.
Ubicándonos en el análisis de grandes pensadores; Ortega y Gasset conectó certeramente la crisis moral de su tiempo con la crisis de cultura y de civilización. Para él, la Europa de los años veinte había quedado sin tarea, sin programa de vida; por eso padecía una desmoralización radical. Las afirmaciones arteguianas son lapidarias. Esa es la pura verdad- Todo el mundo, naciones, individuos-se han desmoralizado; anotaba. (La Rebelión de las Masas, 59). En tanto, no podemos olvidar que la crisis que padecemos en la actualidad es una crisis de la estructura social. Todas las demás situaciones críticas son el resultado de esa crisis social. Es el modelo de sociedad que nos empeñamos en validar el que está tocando fondo. Donde prevalece el tener sobre el ser. El amor por el libre mercado, neoliberalismo económico, militar y político. Este enredo social, históricamente ha sido denunciado a través de las enseñanzas sociales de nuestra Iglesia Católica. Todo se ha constituido en un proyecto idolátrico que daña y perjudica, no sólo la naturaleza que tenemos que conservar; sino a la propia especie humana que es parte integrante de esa creación. Estamos en peligro, pues si no conservamos adecuadamente nuestra casa dónde y cómo viviremos? Pero hay esperanza: puede existir un nuevo modelo de sociedad, puede existir un nuevo estilo de vida social, podemos tener una nueva manera de dirigir las instituciones de nuestro pueblo. Ese tiene que ser estructurado mediante los sublimes valores evangélicos de la honradez, la justicia y de la libertad. Estos valores, son los que aseguran una vida mas digna a cada ser humano y a toda la creación. Con honradez, justicia y libertad: podemos conservar-nos. Colaboremos para que el Fideicomiso de Conservación continúe sirviendo bien al país.
Nota: Agradeceremos tus comentarios, observaciones, sugerencias y posibles gestiones sobre el asunto: escribe a: alianzacomunitaria@gmail.com